Qué hacer cuando aparece una irritación en el glande: hablemos de balanitis

Balanitis - Irritación en el Pene

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La piel del pene es bastante particular. Es delgada, sensible y está expuesta a la humedad casi todo el día. Por eso, cuando alguien llega al consultorio preocupado porque nota el glande rojo, con puntos o con algo de picazón, lo primero que trato de transmitirle es calma. Es algo muy frecuente y, por lo general, tiene una solución sencilla si entendemos por qué sucede.

Esa inflamación de la cabeza del pene es lo que los médicos llamamos balanitis. A veces también afecta al prepucio, que es la piel que lo recubre, y ahí el término cambia un poco a balanopostitis, pero en la práctica estamos hablando de lo mismo: una zona que se irritó y que necesita atención.

 

Las razones por las que la piel se irrita

Mucha gente piensa de inmediato que cualquier marca en el pene es sinónimo de una enfermedad de transmisión sexual. Si bien es una posibilidad que siempre revisamos, la realidad es que la balanitis ocurre muchas veces por cuestiones puramente mecánicas (traumáticas) o de higiene.

El espacio que queda entre el glande y el prepucio es un lugar cerrado, oscuro y húmedo. Esas son las condiciones que más les gustan a los hongos, especialmente a uno llamado Cándida. Este hongo vive normalmente en nuestro cuerpo en pequeñas cantidades, pero cuando el equilibrio se rompe porque hay demasiada humedad o porque el sistema de defensas baja un poco, el hongo crece más de la cuenta y aparece el enrojecimiento.

También veo seguido casos causados por el jabón. A veces, en el afán de estar muy limpios, usamos productos con muchos perfumes o químicos fuertes que terminan barriendo la protección natural de la piel. Es una ironía, pero el exceso de lavado con productos inadecuados causa más problemas que la falta de aseo. La piel se reseca, se agrieta y ahí es donde cualquier bacteria u hongo aprovecha para instalarse.

 

Cómo se siente y qué señales aparecen

Cuando la balanitis aparece, el síntoma más común es el cambio de color. El glande se pone rojo, a veces de forma pareja y otras veces con manchas pequeñas repartidas por la superficie. También es normal sentir algo de ardor, sobre todo al orinar o después de tener relaciones sexuales.

En algunos casos aparece una secreción blanquecina, algo espesa, que tiene un olor distinto al habitual. No es para alarmarse, es simplemente el resultado del proceso inflamatorio y de la acumulación de células de la piel que se están desprendiendo más rápido de lo normal.

Si la inflamación se mantiene mucho tiempo sin tratamiento, la piel puede empezar a perder su elasticidad. Esto es importante porque, si el prepucio se vuelve rígido, puede empezar a apretar el glande, lo que genera una molestia aún mayor. Por eso siempre digo que es mejor tratarlo apenas se notan los primeros cambios.

 

El papel del azúcar en la orina

Hay un detalle que no siempre se menciona, pero que es fundamental: la relación entre la balanitis y los niveles de azúcar en la sangre. Los hongos se alimentan de azúcar. Cuando una persona tiene la glucosa alta, parte de ese azúcar sale por la orina.

Si quedan gotas de orina con azúcar bajo el prepucio, estamos «alimentando» a los hongos sin darnos cuenta. Por eso, en pacientes que tienen estos episodios de forma repetida, mi primer paso suele ser pedir un examen de azúcar. A veces, una irritación en el pene es la primera señal que nos da el cuerpo de que el azúcar no está bien controlada.

Adicionalmente los nuevos medicamentos para la diabetes como la empaglifozina y sus semejantes, aumentan dramáticamente la salida de azúcar por la orina, facilitando la aparición de balanitis secundarias.

 

Recomendaciones básicas para el cuidado diario

Algunos de estos cuadros mejoran mucho con ajustes sencillos en la rutina. Lo principal es mantener la zona lo más seca posible. Después de bañarse, es clave secar bien el área sin frotar con fuerza, simplemente dando toques suaves con la toalla.

En cuanto al jabón, lo mejor es usar uno que sea neutro o, idealmente, uno medicado especial para pene (Saforelle, Intibon, Fitoestimuline). Entre menos químicos usemos, más rápido se va a recuperar por sí sola.

Otro punto importante es el tipo de ropa interior. Las telas sintéticas no dejan que la piel respire y atrapan el calor. El algodón sigue siendo el mejor aliado porque ayuda a que la humedad se evapore y mantiene la temperatura de la zona en niveles normales.

 

Cuándo es necesario buscar ayuda profesional

Si bien muchas irritaciones leves pasan solas en un par de días con buena higiene y secado, hay momentos donde hay que consultar. Si las lesiones persisten, si aparecen ulceras o fisuras, si hay ardor fuerte, secreción persistente o si el prepucio se siente tan apretado que no baja con facilidad, es momento de que lo veamos en el consultorio.

El tratamiento suele ser corto. A veces usamos cremas con antifúngicos suaves, y en casos donde la piel ya ha sufrido mucho daño o el problema es recurrente, conversamos sobre la posibilidad de la circuncisión. Pero eso es algo que se evalúa con calma, viendo la historia de cada paciente.

Lo importante es entender que la balanitis no es algo de lo que haya que sentir vergüenza. Es una afección de la piel como cualquier otra, solo que ocurre en un lugar más privado. Al final del día, se trata de conocer nuestro cuerpo y darle los cuidados básicos que necesita para estar en equilibrio.

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